viernes, 23 de noviembre de 2012

Cuento dos

Estábamos en el paradero de la Diagonal discutiendo. Había comprado el pan para que tomáramos once, pero le dije que no quería estar más con él. Hice parar la micro y me fuí. Anduve como una cuadra y me bajé corriendo detrás de él, con bolsa de pan y todo, pero no lo veía. Cuatro cuadras más allá lo encontré subiéndose a un micro, así que corrí, me paré a mitad de calle, golpeé la venta donde él estaba sentado y le hice bajar. Me miró asustado, lo abracé fuerte y le dije al oído: no tengo plata para irme, ahora.

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