Hoy
un pájaro chocó con la ventana y fue imposible no pensar en que era un mal
presagio. Pero recordé que este año ha sido un constante devenir de pesares,
asi que me despreocupé y seguí con mi vida. Si va a pasar algo malo, no hay
nada que yo pueda hacer para evitarlo. Y el que me diga que debo “decretar” lo
contrario, rezarle a la luna nueva y ponerse un ajo en el útero… tírese a un
pozo!. Quizás el pájaro no era más que una advertencia para comprar más cerveza
y ver más películas. Desde que terminé con Manuel todo ha sido un desastre, y
recién abandoné la idea de que él tenía un muñeco budú de mi cuando murió,
porque la serie de sucesos de mierda que me han pasado aún persisten. Espero no me venga a penar después de
escribir esto. De todas formas no tendría por qué, él sabe que ha sido el mejor
hombre que he conocido. Él sabe que ganó. Después que terminamos encontró una
buena mujer que lo hizo muy feliz. Yo, en cambio, sólo he visto un parade de
perdedores haciendo trizas mi corazón y confianza. Nunca dejaré de preguntarme
por qué algunos tenemos esa asombrosa capacidad de obsesionarse con personas
que no valen la pena y que ni siquiera quieres. Es como un puto superpoder para
encontrar a la persona equivocada, en el peor momento de tu vida, y abrirles
tus piernas y corazón como flor de loto en la madrugada. ¿qué clase de
superhéroe tiene un superpoder tan inútil como éste? . Veo venir el insomnio de esta noche y me
emputece tanto estar en esta situación, otra vez. La Becker no ayuda con el
bruxismo, pero uno insiste. Es que encontrarte un trébol de cuatro hojas y
enterarte que tu pareja aún no termina con su “ex”, es la incongruencia más
despiadada que me ha ocurrido estos días. Y he vivido varias. Peor si te
enteras en pelota en su cama. Podría decir que el mundo me debe algo por todo
este año de mierda, pero ¿por qué?. A
veces, en un acto de sadomasoquismo extremo, creo que yo busco estar envuelta
en estas situaciones. Otra forma de sentir algo, algo que por lo menos puedo
describir como un sentimiento sucinto y preciso. Tiene nombres como ira, rabia,
despecho, frustración, dolor, y algunos otros silogismos. 2+2 es 4. Pero al
amor y sus matices los tengo en una lista vaga de sinónimos que no son
sinónimos, de eufemismos que no son eufemismos, de sentimientos que no son
sentimientos. Uno podría pensar que a los 33 años las cosas están más claras. Puras
weás, uno aún cuenta las letras del boleto de micro preguntándose si de verdad conocerá
a alguien que su nombre comience con la letra J. Y con la misma estúpida inocencia, le abrirás
tu corazón y tus piernas. Puta la weá.
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