sábado, 18 de julio de 2015

Los dos mundos de Alondra

El psicólogo le preguntó "si pudieras pedir un deseo y cambiar la realidad, despertar en otro mundo, cómo sería?". Ella dijo que tendría que decidir entre dos: uno donde ella fuera hermosa, inteligente y de fascinante personalidad. Y otro donde ella no estuviera. 

Yo vivo entre esos dos mundos. Un día ella despierta cómica y hermosa, extremadamente madura para su corta edad y con carcajadas como rulos colgando de su cabello. Posterior a eso nada es igual, el desgano de vivir sale como llanto contenido por sus ojos, de su pelo cuelga sólo la pena, y los brazos y piernas tienen escrito un grito de rabia y cansancio, y lo peor de todo es que nada de lo que haga cambia ese mundo. De esos dos,  el último es el único que se te pega en piel, lo hueles incluso despues de bañarte, me persigue en los sueños, lo veo en los cuchillos cuando cocino, en los medicamentos sobre el microondas, en cada segundo que se demora en el baño, en cada momento en el que no estoy con ella, despierta a mi lado y me susurra cosas horribles al oído cuando pareciera estar todo bien.

Si alguien me preguntara lo mismo, mi mundo ideal sería uno donde ella me toma la mano cuando se asusta, en el que se rie por cualquier cosa, en el que baila gracioso para celebrar un juego, en el que grita porque suena una cancion de Ed Sheeran en el televisor. O por lo menos un mundo donde yo tenga el argumento necesario para convencerla, para calmar su pena, para hacerla feliz. Me gustaría estar en cualquier realidad menos ésta. Porque no quiero vivir en un mundo en el que tú no quieras vivir.

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